Aficionados, madres y padres de jugadores ¡Disfrutad! Sólo sois eso...aficionados - Basket Jaén
Aficionados, madres y padres de jugadores ¡Disfrutad! Sólo sois eso...aficionados

Aficionados, madres y padres de jugadores ¡Disfrutad! Sólo sois eso...aficionados

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Cuando asistimos a partidos de baloncesto en categorías de formación y, preocupantemente, sobre todo en las de iniciación, observamos que algunos padres o madres se convierten en tristes protagonistas del evento con comportamientos más propios de "seres cavernícolas" que de personas con ganas de disfrutar de la participación de sus hijos en la práctica del deporte que nos apasiona.

Cada vez con más frecuencia, nos encontramos actitudes que hasta hace poco sólo las veíamos en los partidos del deporte rey, y los amantes del basket presumíamos de mejor educación y hasta de cierto “elitismo” en nuestro deporte, pues no ocurrían los mismos lamentables hechos. Afortunadamente el baloncesto ha ido evolucionando y creciendo en popularidad y seguimiento mediático con todo lo que ello implica, lo bueno pero también lo malo. Una de esas cuestiones a corregir sin lugar a dudas compete a los padres de los jugadores. El afán porque nuestros hijos sean lo que nosotros no fuimos, la victoria a cualquier precio, las envidias, los piques que vienen desde hace tiempo, en fin, mil motivos que hacen que en ocasiones el espectáculo que ofrecen los padres en los partidos de sus hijos sea realmente bochornoso.

En los últimos tiempos venimos viendo en las canchas del baloncesto base algunos comportamientos realmente extraños en padres, madres y familiares de los niños y niñas que practican este bello deporte, que sirve para hacer amistades, y no para enfrentarse, como algun@s papis y mamis creen y desean hacer creer a los peques.

Sin ir más lejos, hemos visto a padres y madres de niños de 8-10 años insultando en graderíos, "al más puro estilo Pavarotti", resultando escenas totalmente vergonzosas ajenamente para quienes acuden a las canchas. A veces, nos preguntamos qué pensará un profesor o maestro de Pedagogía Terapéutica cuando ve este tipo de comportamientos que suelen ir desde los brotes esquizofrénicos hasta los trastornos de conducta, pasando por una actitud de hiperactividad y otra de sobredotación intelectual, en la cual siempre llevan la razón y conocen, mejor que nadie, las tácticas y reglamento de juego, acabando con la paciencia de entrenadores y árbitros, que son quienes están en la cancha para enseñar a niños y niñas la disciplina, normativa y técnica para jugar al baloncesto y hacer amig@s.

Pero lo que más sorprende es que hay padres y madres que, "no contentos con ser entrenadores y árbitros sabelotodos y omnipotentes", creen tener el poder de decisión para saber cuando finaliza un partido. Así sucedió la semana pasada en un partido de niñas, cuando a los insultos y críticas, se sucedieron enfrentamientos verbales que culminaron con entrometerse en la cancha, por lo cual se tuvo que suspender el encuentro.  

Otra de las dificultades se refiere a los conflictos entre papis y mamis, bien sea entre los propios padres o con los padres del equipo contrario. La competitividad entre padres de jugadores del mismo equipo puede llevar a situaciones tremendamente incómodas: ¡qué se ha pensado éste! ¡Tú eres mejor! ¡Tira más que él! Y lindezas por el estilo son frecuentes en la grada. Desde la posición del entrenador no se debe tomar partido nunca por ninguno, ni siquiera expresar opiniones pues puede llevar a generar mayor enemistad. Se debe tratar de poner paz y armonía. El argumento debe ser siempre el mismo: a estas edades usted es el referente para su hijo. Su calma, su comportamiento, su actitud va a ser lo que copiará su hijo en el futuro. Una posición extrema o irracional no le llevará a nada bueno. Si el padre es inteligente lo entenderá, aunque es muy dudable que algunos consigan hacerlo, por lo visto y vivido. Aquí también cobra vital importancia el “quinto periodo”, tras el partido procurar que haya un tiempo para compartir entre todos, y cuando se dice todos se incluye también al equipo contrario. Es el momento de sacar la leña del fuego. Ello se puede hacer en la propia pista, en una cafetería, tomando un helado o mejor aun yendo a comer todos juntos.

Aparte de esto, los padres, madres y familiares "suelen pensar" que el árbitro, por alguna razón desconocida no está siendo neutral. Pronto, se desencadenan una serie de gritos, críticas, llegando incluso al insulto, lo que hace que los niños en cuanto vean esta actitud la imiten, pierdan el respeto al árbitro e incluso le insulten o le achaquen la derrota convirtiéndose así en el comodín en el que apoyarse para justificar en ocasiones los malos resultados. Se debe hacer entender a los jugadores que el árbitro lo puede hacer mejor o peor pero es el referente normativo y hay que acatarlo.

¿De verdad creéis que un árbitro le importa qué equipo de chavales gana?
Frank Martin (Técnico jefe de baloncesto en la Universidad de South Carolina)


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